Así se abrió un hueco Volotea en el saturado mercado aéreo europeo
Este verano tuve ocasión de volar en Volotea, una compañía aérea concebida por españoles y que está haciéndose un hueco muy interesante en el disputado mercado de la aviación comercial europea, especialmente en el Sur. Tanto Carlos Muñoz como Lázaro Ros, los promotores de la aerolínea, ya sabían de aviación porque habían estado en el nacimiento de Vueling, la compañía que, con algunos bandazos iniciales, logró consolidar su modelo, al punto de que finalmente se lo quedó el gigante IAG. Pero Volotea no es un calco de Vueling; Volotea es bastante diferente, tiene una propuesta y una estrategia propias. Tan propias que yo diría que en su ámbito, el del Sur de Europa, está prácticamente sola.
Como parece obligado, Volotea repite la mayor parte de los fundamentos de las low cost: venta online; control estricto de costes; rotaciones de flota muy altas; un modelo único de avión, que simplifica el mantenimiento y la gestión de tripulaciones; y aeropuertos de segundo rango. Esto último no lo aplica por las mismas razones y con la misma filosofía que, que efectivamente utiliza estos aeropuertos para ahorrar en costes operativos, sino porque su modelo es la conexión de ciudades pequeñas con ciudades pequeñas. y Palermo son sus bases actuales, bastante lejos de los ejes centrales de la operativa en Francia e Italia. Pero el verdadero indicador de su filosofía es que opera rutan tan extrañas como Caen-Bastia, Pisa-Burdeos, Nápoles-Skiatos (al norte de Atenas): estrictamente desde un aeropuerto secundario a otro secundario.
¿Pero hay viajeros para este tipo de rutas? No, no hay suficientes para operar como lo hacen las ‘grandes’, con un vuelo diario o más y aviones de 180 plazas. No, el secreto de Volotea es operar estas líneas con aviones de cien plazas y con una frecuencia semanal más bien baja. Tan baja que atienden unas 150 rutas diferentes, pese a tener sólo 15 aviones. Es decir que son servicios destinados a nichos de mercado bastante reducidos, con muy pocos clientes potenciales, a los que no les cobra precisamente un precio espectacularmente bajo, pero sí les ofrece un servicio que ahorra muchísimo en enlaces y evita perder tiempo. Los demás elementos de la propuesta son los conocidos: plantillas muy jóvenes y con retribuciones muy controladas; venta a bordo para complementar los ingresos; costes adicionales por casi todo, incluida la reserva de asiento. Lo normal. Esta temporada que concluye acertaron al incluir Grecia en sus servicios, justamente cuando hubo un repunte de este turismo. Sus mercados centrales son Italia, Francia y España. O quizás deberíamos decir las periferias de estos mercados; lo que no quiere nadie, porque no les basta.
En realidad no están totalmente solos en esta apuesta, hay un puñado de otras aerolíneas cuya estrategia es básicamente similar. Flybe, con bastantes problemas internos, trabaja en una línea relativamente similar (por ejemplo es la única que ofrece vuelos desde Exeter o Southampton a España); y lo que queda de Bmi, un spin-off de Lufthansa, atiende algo parecido pero más al norte del continente y con una flota hiperreducida. En cierta medida podríamos decir que Air Nostrum parece buscar este tipo de servicios, aunque algunas patas del modelo no se siguieron con rigor y hacen aguas.
El proyecto de Volotea está cuajando, al punto de que este año 2014 piensa cerrar con 1,8 millones de pasajeros, una facturación de 160 millones de euros y prevé aumentar su plantilla desde los actuales 480 trabajadores a los 600. Su flota está compuesta únicamente por Boeing 717, un hermano pequeño de los DC-9, que tiene capacidad para 125 pasajeros. Para el año que viene espera contar con cuatro aviones más, alcanzando las 19 unidades.
Los datos están a la vista, y son muy interesantes. Y las perspectivas son igualmente prometedoras: prevén que en 2015 añadirán una base en España, en un aeropuerto del norte. Estos días hicieron el anuncio, probablemente dejándose querer: si un gobierno regional quiere subvencionarlos, allí están. ¿Quién no intentaría este complemento económico, si resulta que nuestros políticos irresponsablemente pagan por algo que probablemente hubieran tenido en cualquier caso?
El planteamiento de los inversores es simplemente de libro: una vez que la compañía tenga solidez y no se pueda cuestionar su futuro, saldrán a Bolsa.
Volotea es una compañía aérea cuyo modelo parece salido de una escuela de negocios: una proposición simple, clara, seguida con claridad por los gestores. Exactamente lo que no se ve en muchas compañías conocidas. ¿Por qué se apuesta? ¿Cuál es el punto comercial que nos diferencia, que nos permite captar clientes? ¿Qué tenemos que no tengan los demás?
El de Volotea es un modelo que coge lo más conocido de las low cost y lo aplica a un nicho en el que aún cabe cobrar precios relativamente más altos, pero que casi nunca tiene competencia. El momento y los mercados abordados tienen mucho en común con la visión de Vueling: Francia e Italia, cuyas compañías de bandera están en crisis y en las que hay competencia pero no en los trayectos más locales. Todo para que, con constancia, reciban el premio del éxito.
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