Iberia reduce tamaño, encarrila su reestructuración y alegra a los accionistas de IAG
Su facturación media cae casi
un 10% mientras aumenta un 19% la de su socia británica
El paquete que tiene la Sepi,
único socio de referencia español que queda, vale más de 270 millones
Desde su fusión con British Airways
en 2011, Iberia ha visto cómo su facturación anual ha caído mientras crecía año
tras año la de su colega británica. Estos no han sido los únicos pelos que
Iberia se ha dejado en la gatera. Una reducción de plantilla que ha afectado a
3.140 trabajadores y la paralización de la adquisición de aviones, así como el
abandono de algunas rutas emblemáticas como Madrid-La Habana, han dejado una
compañía más pequeña que ahora puede comenzar a ganar dinero de forma
continuada. Quienes sí están de enhorabuena son los accionistas de IAG, entre
los que se encuentran muchos de los antiguos accionistas de Iberia, que han
visto cómo la cotización de sus títulos se encuentra en máximos históricos.
Desde su primera cotización como IAG, las acciones del holding se han revalorizado
ya más del 50%. En los mercados hay un consenso casi general sobre próximas
revisiones al alza de precios objetivo para las acciones de IAG por parte de
los analistas.
En las últimas cuentas que Iberia
presentó como tal, antes de su fusión con British Airways, las correspondientes
al primer semestre de 2010, la compañía de bandera española facturaba una media
de 370 millones de euros mensuales. En las primeras semestrales tras la fusión,
en junio de 2011, Iberia facturó una media de 355 millones al mes. En esas
mismas cuentas, British Airways informaba de una facturación media mensual de
904 millones de euros. En las cifras correspondientes al primer semestre de
2013 (en las de trimestres intermedios no segmenta las cuentas), la facturación
mensual media de Iberia era de 335 millones de euros (un 9,5% menos que antes
de la fusión), mientras que British Airways ingresaba entre enero y junio de
2013 una media de 1.077 millones al mes, lo que supone un 19% más que cuando
ambas compañías se fusionaron. El dato se une a la revelación hecha por Willie
Walsh, consejero delegado de IAG, quien ha comentado que en los peores momentos
de su reciente historia, Iberia ha llegado a perder un millón de euros diario.
Entre tanto, IAG decidió en mayo
de 2013 hacer una OPA sobre Vueling para quedarse con el cien por cien de las
acciones de la compañía, convertirla en una filial más del holding y aumentar
así la presión sobre Iberia y su filial low cost, Iberia Express, cuyo
lanzamiento se ha visto ralentizado por la oposición del Sepla a que pudiera
contratar pilotos con sueldos muy inferiores a los de la propia Iberia. Según
las últimas cuentas presentadas por IAG y Vueling antes de la integración total
de esta última en el holding, el coste de personal en Iberia suponía un 28% de
la facturación, mientras que en Vueling no llega siquiera al 10% de los
ingresos por ventas. Esa diferencia es uno de los motivos por los que los
gestores británicos de IAG, encabezados por Willie Walsh, han ido aumentando
paulatinamente la presión sobre la compañía de bandera española, hasta que lo
que parecía impensable hace pocos años ha sucedido. Los pilotos de Iberia han
aceptado bajarse el sueldo un 14%, así como reducir otro 4% sus ingresos para
aumentar la productividad y ligar la evolución de sus salarios a la
rentabilidad de la empresa a partir de 2016.
Esta, sin embargo, es sólo una
parte, importante pero no la única, que destacan algunos analistas sobre el
pacto con los pilotos. Otra de las cláusulas del acuerdo señala que en los vuelos
de largo alcance, los transoceánicos, irán dos pilotos en lugar de tres como
ahora. Eso, según fuentes conocedoras del sector consultadas por Capitalmadrid,
aparte de la reducción del coste unitario de cada vuelo, dará mucha más
flexibilidad a la rotación de pilotos en las tripulaciones de cabina, lo que
finalmente redundará en hacer posible que vuelen muchas más horas que las que
vuelan en la actualidad. El objetivo del pacto es subir de 650 a 900 horas
anuales de vuelo el trabajo efectivo de los pilotos. Todo esto es fundamental
para que Iberia retome su papel como puente para volar entre Europa e
Iberoamérica, que tras el abandono forzado de algunas rutas, impuesto por la
cúpula de IAG, ha sido aprovechado por Air Europa.
Un ejemplo de este cambio de
papeles eran las declaraciones del presidente de Air Europa, Juan José Hidalgo,
quien señalaba en diciembre último, que mientras que Iberia tiene 16.000
trabajadores, más de 200 directivos y 74 aviones. "En Air Europa tenemos 4.000
trabajadores, cuatro directivos y 44 aviones. Sin embargo tenemos más horas de
vuelo y más pasajeros". El ahora presidente de Iberia, Luis Gallego, que
ha sustituido a Antonio Vázquez el 1 de enero pasado, afirmaba tras la firma
del preacuerdo con el Sepla el pasado 13 de febrero que "Iberia es la
alternativa natural para unir Europa y América Latina", y añadía que el
acuerdo suscrito con los pilotos "le permitirá ser un competidor
fuerte". De momento, la retirada de Iberia ha propiciado que Air Europa
haya doblado (de 7 a 14 semanales) sus vuelos a Santo Domingo, haya pasado de 4
a 7 sus frecuencias semanales a Punta Cana, haya puesto en marcha seis vuelos
semanales a Montevideo, o haya inaugurado una conexión Madrid-Sao Paulo y sea
ahora mismo la alternativa a Iberia para volar a La Habana en menos de diez
horas. Mucho trabajo, pues, les queda por hacer a los directivos de Iberia para
dar la vuelta a la tortilla y empezar a competir en esas rutas perdidas. Es
verdad, sin embargo, que el presidente de Air Europa olvidó al hacer la suma
que una parte de la plantilla de Iberia es personal de mantenimiento y handing,
cosas que no tiene Air Europa. Precisamente ahora Iberia afronta una
negociación crucial con el personal de tierra para poder ir a los concursos de
handing en aeropuertos de AENA a precios competitivos.
El futuro de IAG
De lo que no hay duda es que si
Iberia vuelve a los beneficios, IAG verá cómo se multiplica su resultado final.
Tras haber ganado 555 millones de euros en su primer año de vida (2011), en
2012 el holding perdió 923 millones, arrastrado en parte por las millonarias
pérdidas de Iberia. Sin contar costes excepcionales de reestructuración, la
compañía de bandera española sumó unas pérdidas por operaciones de 351 millones
de euros, que se comieron los 347 millones de beneficio operativo obtenido por
British Airways. El resto de las pérdidas contables, hasta el resultado final
de 923 millones tienen que ver con el coste de reestructuración de la propia
Iberia, la nueva valoración del fondo de comercio de la compañía española y los
gastos asociados a la absorción de BMI, una compañía low cost adquirida por
British Airwais. Para 2013, cuyas cuentas serán presentadas formalmente el
próximo día 28 de febrero, IAG ya ha dicho que espera un beneficio operativo de
740 millones de euros, lo que según fuentes del mercado consultadas por
Capitalmadrid, dará un beneficio contable final situado previsiblemente entre
los 180 y los 200 millones de euros, debido a los costes extraordinarios del período,
entre los que se cuentan más de 300 millones para hacer frente a los gastos
ocasionados por las indemnizaciones en el ERE de Iberia.
Para 2014, las cuentas de IAG,
según las mismas fuentes, sumarán dos efectos positivos. El primero será la
desaparición casi en su totalidad de los costes extraordinarios de
reestructuración, lo que acercará, por primera vez en tres años, el beneficio
neto al resultado de operaciones. El segundo será que Iberia, al pasar de
pérdidas a beneficios, contribuirá a incrementar el beneficio consolidado en
lugar de restar como lo ha hecho en 2012 y 2013. Todo esto puede llevar a IAG a
más que triplicar su beneficio neto consolidado el presente año, hasta quedar
en cifras de entre 650 y 800 millones de euros, dependiendo de cómo evolucione
el mercado de aerolíneas y la velocidad con la que se traslade la incipiente
recuperación económica de Europa al incremento de pasajeros. El ejercicio 2014
será, además, el primer año en el que las cuentas de Vueling consoliden
completamente en las del holding y la compañía catalana está en fase de
expansión del negocio y de sus beneficios.
Y mientras llegaba este punto de
inflexión, los accionistas españoles de referencia han ido saliendo del capital
de IAG. El primero en hacerlo, en la primavera de 2013, fue El Corte Inglés,
que discretamente se deshizo del 1,8% que tenía en el holding, operación por la
que según se dijo entonces ingresó cien millones de euros con una plusvalía de
20 millones. Posteriormente, en junio, fue Bankia la que se deshizo del 12% que
aún tenía en IAG. La venta, que fue realizada mediante una operación de
colocación acelerada entre inversores institucionales, se saldó con un ingreso
de 675 millones de euros y una plusvalía de 167 millones, equivalentes a un
tercio de los 509 millones de beneficio total de Bankia en 2013 y a más de la
mitad de los resultados sumados a la cuenta de resultados por plusvalías de
desinversiones. En la actualidad, el único socio español de referencia en el
capital de IAG es la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi),
que conserva un 2,46% de las acciones del holding, cifra ligeramente inferior
al 2,71% que tenía al inicio de 2013 y que ha descendido no por ventas de
títulos, sino por la dilución que produjo en el segundo semestre del año pasado
la emisión de acciones nuevas para canjear bonos convertibles de British
Airways.
La Sepi ha afirmado en repetidas
ocasiones que no quiere deshacerse de este paquete de títulos de IAG, pero la
cotización actual es como una especie de golosina. Su 2,46% tiene en estos
momentos un valor de mercado de más de 270 millones de euros. Por ejemplo, si
Bankia hubiera esperado hasta ahora para vender su 12%, habría podido sacar por
él más de 1.300 millones de euros, lo que habría llevado la plusvalía de la
operación a unos 800 millones de euros, que habrían disparado sus beneficios de
2014. Pero como dijeron en junio de 2013 los artífices de la venta, nunca se
sabe cuándo es el mejor momento para deshacerse de un paquete de títulos de
esta envergadura. Hay que recordar que Bankia vendió a 3,01 euros por título, a
un precio que estaba por debajo de los 3,4 euros con los que había debutado en
Bolsa IAG en enero de 2011, pero eso sí, muy por encima del mínimo de
cotización de la sociedad, que estuvo en cifras de cerca de la mitad de su
precio de estreno.
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