Los pilotos de Iberia consiguen nuevos privilegios tras protestar por dos laudos que escondían primas millonarias y tan solo la congelación de algunos fondos sociales
Desde la entrada de la compañía
de bandera española en IAG, los conflictos se cuentan por decenas
Las últimas negociaciones han
granjeado nuevos beneficios para el colectivo de pilotos: los sueldos no se
tocarán y a partir de 2015 estarán vinculados a la rentabilidad de la compañía
El laudo de Iberia Express de
marzo de 2012 respetaba casi todas las primas de pilotos pero recortaba en un
10% los sueldos más altos de la entidad
El salario medio de un piloto son
unos 207.000 euros brutos anuales, más de 13.000 euros netos al mes
Quién no llora, no mama. Y no lo
dice el refranero popular, sino la realidad. Los pilotos del sindicato Sepla,
afamados por replicar cuantas modificaciones de sus contratos existan, han
vuelto a la carga tras poner el grito en el cielo por un laudo que no es tan
fiero como lo pintan. La diferencia entre éstos y el resto de trabajadores, es
que los pilotos suelen ganar, mientras los segundos hacen cola en el SEPE. El
nuevo acuerdo con Iberia ha traído la calma (temporal) a las relaciones entre
ambos entes, pero tan solo porque se han satisfecho las demandas de los
pilotos. Iberia es un muñeco roto en manos del Sepla.
La pipa de la paz se ha forjado
en torno a cambios "estructurales y permanentes" que garantizan la
viabilidad de la compañía en el futuro. Entre las mejoras de la productividad
–cuyo objetivo es superar a las low cost Ryanair y easyJet- destaca un
incremento del 35% de las horas máximas de vuelo de los pilotos, hasta las 850
horas anuales (cerca de las 900 que permite la reglamentación internacional).
El punto más interesante para los pilotos reside en que los salarios no se
tocarán: se congelarán hasta 2015 y a partir de entonces, los incrementos
salariales estarán sujetos a la rentabilidad de la compañía. Un panorama más
despejado para los pilotos que echaron abajo dos laudos: el del magistrado
Jaime Montalvo de marzo de 2012 (que proponía rebajas de los salarios más altos
del 10%) y el del mediador Gregorio Tudela de marzo de 2013(que sugería una
rebaja del 14%, a la que se le aplicó un recorte adicional del 4%).
En contra del Laudo
Pero, ¿cómo han conseguido los
pilotos voltear una situación que parecía definitiva? ¿Cómo se ha difuminado el
efecto del laudo? Con la creación de Iberia Express en marzo del presente
curso, la última gota acabó por colmar el vaso. El Sindicato Español de Pilotos
de Líneas Aéreas (SEPLA) se opuso desde el minuto uno a la creación de la línea
de bajo coste ya que iniciativas similares como Viva Air, Binter Mediterráneo o
Clickair ocasionaron en la compañía pérdidas de hasta 200 millones de euros.
Muchos otros veían a la nueva aerolínea como una moneda de cambio en favor de
British Airways, que tomaría las riendas de IAG descuartizando el poderío aéreo
español. Debido a tal desaguisado, los sindicatos convocaron una huelga que
dañó más si cabe las penosas cifras de pasajeros de los aeropuertos españoles,
al cancelar numerosos vuelos que acarrearon pérdidas de hasta 3 millones de
euros a Iberia. La falta de acuerdo llevó al Gobierno a intervenir con la
mediación del Ministerio de Fomento y el juicio y arbitrio del Ministerio de
Empleo y Seguridad Social dictando, a través del magistrado Jaime Montalvo, un
laudo en marzo de 2012 y que estaría en vigencia durante dos años.
El fallo venía a enterrar el
hacha de guerra y a poner fin a una grave falta de entendimiento entre pilotos
y compañía, tras la creación de Iberia Express y la inclusión en IAG. Sin
embargo, los pilotos, recibieron el veredicto como un ataque a sus privilegios,
por lo que intentaron por todos los medios abolir la sentencia -hasta conseguirlo-,
ya que según aseguran ellos, tampoco cumplía su función primordial que era
retener a Iberia Express para impedir que amenazara la estabilidad de la
compañía de bandera española. Mientras Iberia asegura que la compañía low cost
no puede crecer debido a las limitaciones que impone el laudo de obligado
cumplimiento, los pilotos aducen que "no sólo no ha impedido el desarrollo
de Express, sino que ha sido utilizado por la dirección de la empresa para
hacer crecer a su filial de bajo coste en detrimento de Iberia". El afán
conciliador del arbitrio se va al traste.
Privilegios “maquillados”
Pero, ¿de qué se quejaban
realmente los pilotos del SEPLA? ¿Era tan nocivo el laudo para sus intereses?
Veamos cuales eran las condiciones que recogía el laudo aprobado por el
Gobierno central. Según éste, “un copiloto de Iberia Express cobrará al año
entre 30.000 y 40.000 euros mientras que uno de Iberia percibirá entre 40.000 y
50.000 euros”. Si es cierto que los sueldos más altos en la aerolínea, incluida
antigüedad y aportaciones al fondo de pensiones -actualmente los más elevados
son de 270.000 euros- se reducirían un 10%, un porcentaje nimio teniendo en
cuenta lo elevado de tales cifras. Además, para los años 2013 y 2014 se
procedería al incremento salarial que corresponda, a tenor del EBIT (Beneficio
antes de impuestos y amortizaciones) de Iberia de los ejercicios precedentes de
referencia. Por lo tanto, muchos entienden las quejas de los pilotos como
carentes de sentido común.
Complementos millonarios
En añadidura, hay otros muchos
puntos por los que los pilotos no deberían lamentarse. Respecto a la prima de
Copiloto –que en valores del 2009 estaba en 155,39 euros- se multiplicaría, con
el laudo, por 14 pagas dando un valor anual de 2.175,46 euros. En lo que se
refiere a la prima de Productividad para los Comandantes -que el referente del
2009 la fija en 850,51 euros-, para este nuevo curso serían 15 pagas al año que
representan 12.757,65 euros-. La misma prima para un copiloto (incluidos los
nuevos niveles, excepto el 10 y el 11) generaría 600,38 euros al mes, que por
15 pagas al año serían 9.005,70 euros anuales. Unos complementos salariales que
superan con creces a las nóminas más bajas del país.
Las prebendas de los pilotos no
acaban aquí. Con la aprobación del laudo, existe también una gratificación
complementaria que permanece inamovible y que “se abonará en 15 pagas a
aquellos pilotos con la experiencia y pericia para la ejecución de las horas de
vuelo realizadas sobre territorio extranjero”, esto es cualquier piloto a
partir del nivel 8. Su cuantía se mantiene, en los sucesivos años de vigencia
del laudo, “en los términos fijados para el año 2009, es decir, 2.676,14 euros
para el nivel 1D, y 363,12 euros para el nivel 8, de acuerdo con la tabla recogida
en el VII Convenio colectivo”.
Los Fondos si se retraen
Es cierto que sí existe un punto
en el cual los pilotos darían un paso atrás y perderían cierta porción de sus
privilegios. Las cuantías de los Fondos Social y Mutual en sus diferentes niveles
se congelarían durante la vigencia del laudo. De este modo, “para aquellos
tripulantes pilotos que presten su actividad en Iberia Express o en el grupo N
la empresa hará efectivo el Fondo Social en los mismos porcentajes establecidos
en el convenio para los pilotos de Iberia Operadora. Con relación al Fondo
Mutual, la aportación de la empresa se corresponderá, en porcentaje y cuantía,
a la realizada por el piloto, con un límite del 1,5% en el caso de los
segundos, y un 2,5% en el de los comandantes”.
Las cuantías recogidas en el
cuadro correspondiente del VIl Convenio colectivo se revisarán. Las bases
establecidas para los diferentes niveles de actividad de los tripulantes
pilotos se multiplicarían cada año por un porcentaje que bonifique la puntualidad.
“Así, entre el 95 y 100% de puntualidad, el 120%, entre el 90 y el 94,99%, el
110%, entre el 85 y el 89,99%, el 100%, entre el 80 y el 84,99%,el 80%, no
percibiéndose nada por esta prima si la puntualidad es inferior al 80%”.
Por último, el laudo de marzo de
2012 añadía una nueva limitación: se congelaría el premio de antigüedad tanto
en su progresión como en sus cuantías resultantes. No obstante, apostilla el
laudo, “los pilotos actualmente integrados en la plantilla Iberia Operadora
mantendrán sus derechos ad personam en los términos expresados”. Aunque
recomienda redefinir este concepto retributivo por posibles duplicidades con la
escala de niveles reconocidos en otros preceptos.
El ego del piloto, obstáculo para
el quórum
Viendo la cuantía de las primas y
conociendo el salario medio de un piloto de Iberia: unos 207.000 euros brutos
anuales o más de 13.000 euros netos al mes, las condiciones -en comparación con
el resto de mortales que pueblan el orbe- son inmejorables. Queda claro que el
de los pilotos es un sector laboral que puede llegar a generar antipatías en el
ciudadano raso (véase la crisis de los controladores aéreos de diciembre de
2010), y es que según explicita el laudo -a pesar de la infinidad de derechos de
los pilotos que apenas se han tocado un milímetro- éste “recoge importantes
recortes y pautas de moderación salariales que son, en muy buena medida,
resultado de la, generosa y comprensiva, disponibilidad de las partes
interesadas, particularmente de los pilotos y sus representantes a los cuales
este árbitro quiere manifestar su reconocimiento”.
Así a todo, el laudo consiguió picar una mar
que ya estaba embravecida y que parece obstaculizar cualquier atisbo de
entendimiento con la recientemente creada Iberia Express. A pesar de que “los
pilotos que se incorporan a Iberia, y que van a operar durante algunos años en
Iberia Express, entran con salarios absolutamente competitivos respecto de los
percibidos por tripulantes de otras compañías que actúan en el mismo segmento”,
la sensación de los pilotos más veteranos es la de verse al filo del abismo, al
peligrar tantos momios de los que han sacado provecho durante muchos
ejercicios. En lugar de favorecer la entrada en el sector a compañeros sin
trabajo y de disminuir sus sueldos en un exiguo porcentaje como ha ocurrido a
todo hijo de buen vecino durante esta crisis, los pilotos se niegan a pasar por
el aro de la humildad. La conclusión, la de siempre: los pilotos ganan, la
compañía cede y el ciudadano se resigna ante una pregunta: porqué ellos sí y
nosotros no.
esta noticia publicada
extraconfidencial.com
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