Los datos son los oficiales de la
propia Inspección General de Fomento, y están referidos al año 2013 (todavía no
han sido publicados los de 2014), y es la Encuesta Anual de Valoración de los
servicios de Fomento por los usuarios. En ellas se analizan las quejas,
reclamaciones y sugerencias de Renfe, Adif, o de la Diección de Navegación
Aérea de AENA, DGAC o AESA. Nos vamos a centrar en este caso a los curiosos
resultados referidos a AENA Dirección de Navegación Aérea, a través de la
"Oficina Virtual de Atención al Cliente de Navegación Aérea", donde
blanco sobre negro encontramos una explicación del porqué del nerviosismo de
los actuales gestores respecto al servicio que presta el proveedor de
servicios. En el apartado de "quejas" nos encontramos con que el
48,1% de las recibidas son por una "Gestión Ineficiente", un 25,9%
por las demoras (relacionada tambien con esa gestión) y el restante por
Información Mejorable (11,1%),Falta de Flexibilidad (7,4%), Radioayudas (3,7%)
y Actitud Control (3,7%). Es decir un 74% se deben a la ineficiente gestión de
la Navegación Aérea, es decir lo que se ejecuta en los despachos. Pero entre
los principales motivos de queja nos encontramos con que casi un tercio se
refieren a la separación ineficiente y las regulaciones... Curioso con la que
ha estado cayendo recientemente, por ejemplo con el cierre de la 18R-36L en
Madrid-Barajas veamos lo que realmente perciben los clientes de este servicio
de la gestión que se hace en los despachos.
Son dos los gráficos que podemos
extraer de esta Encuesta, pero a grandes rasgos vemos como fundamentalmente de
la mala gestión de la Navegación Aérea depende el incremento de quejas por
parte de los clientes de este servicio público que se presta. Dado que la
intervención profesional en este proceso, ha sido totalmente relegada en los
últimos años, se puede concluir que el cambio de modelo de gestión ha incidido
negativamente y de forma clara en que ésta mala gestión ha supuesto dicho
incremento de quejas, por su ineficiencia, y como consecuencia de éstas tambien
se han incrementado las quejas por las demoras.

La ineficiente gestión está
centrada en un 85% en el control de separaciones, gestión de autorización de
puesta en marcha y gestión de ruta. Estos aspectos dependen logicamente de
quien está gestionando los RRHH con los que cuenta. Si esos RRHH están
desmotivados, presionados o desmoralizados, la última responsabilidad por ello
logicamente recae en quien gestiona todos esos recursos, con una política de
contínua presión sobre el profesional en frecuencia. Ejemplos a cientos. 61
expedientes en Barcelona, relevos por opinar libremente en las redes sociales,
o por hacerlo tecnicamente por conductos profesionales usuales.
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