El aeropuerto de Oslo suministrará biocombustible para motores de aviación
La UE se ha autoimpuesto el
objetivo de lograr que el 3,5 % de todas las aerolíneas consuman biocombustible
para 2020, un objetivo viable si se logra que más aeropuertos europeos adopten
el sistema implantado en Oslo y propuesto por Ítaka.
El acuerdo para emplear el
combustible en el aeropuerto Gardermoen de Oslo es el resultado de la
colaboración entre el socio del proyecto Ítaka (Initative Towards Sustainable
Kerosene for Aviation) SkyNRG, Avinor y Air BP.
El biocombustible para reactores,
producido en el marco de Ítaka, se fabrica a partir de aceite de camelina
certificado como RSB y cuenta con la aprobación del comité de sostenibilidad de
SkyNRG.
El combustible se suministrará
directamente mediante el sistema de distribución de combustible del aeropuerto
de Oslo, esto es, se empleará el sistema común de almacenamiento y distribución
a fin de prescindir de una infraestructura paralela exclusiva.
Se ha ofrecido el combustible a
todas las aerolíneas que operan en este aeropuerto y el Grupo Lufthansa ha sido
el primero en confirmar que lo empleará en un futuro.
Tras el anuncio de Lufthansa, SAS
y KLM Royal (miembro del consorcio de Ítaka) han sido las siguientes aerolíneas
en comprometerse a adquirir el biocombustible. Los socios de Ítaka confían en
que este sea el primer paso para la popularización del biocombustible entre
otras aerolíneas y aeropuertos en todo el mundo.
Hasta ahora, las aerolíneas que
deseaban utilizar alternativas al keroseno tradicional debían transportarlo en
un camión cisterna equipado con su bomba de repostaje, con el consiguiente
aumento de costes que ello implica.
El nuevo combustible se
suministra en Oslo por los conductos tradicionales, un hecho que constata que
es posible emplear la infraestructura existente y ahorrar costes logísticos.
Los investigadores de Ítaka
consideran que el aceite de camelina es la materia prima sostenible ideal, pues
su producción en Europa resulta sencilla y capaz de abastecer la demanda de
biocombustible para aviación.
Para no tener que introducir
modificaciones en las aeronaves y aumentar el atractivo del biocombustible de cara
a su adopción, se logró su conversión mediante el proceso HEFA (ésteres
hidroprocesados y ácidos grasos).
El proyecto emplea cuatro
plantaciones de camelina en España complementadas por otras de menor tamaño en
Rumanía. El refinado del combustible se produce en Finlandia y corre a cargo de
Neste, socio de Ítaka.
El proyecto Ítaka aspira a
contribuir en gran medida al objetivo de la aviación de reducir sus emisiones
de gases de efecto invernadero y cumplir con los acuerdos internacionales sobre
el clima.
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